October 24, 2007

Trabajo difícil (9 de 10)


La respuesta me la dieron sus ojos. Noté que mientras me distraía hablando y riendo, sus ojos inundados de lágrimas que miraban los mios, sus ojos por instantes enfocaban otro lugar, había algo detrás de mi...

No suelo errar tantas veces, menos en un mismo día. Si ella sonreía al ver lo que había a mis espaldas, significaba que no era nada bueno para mi, y no importaba si me volteaba a verlo, seguiría siendo lo mismo. Y seguramente en el transcurso de tiempo que me tomaría voltear y disparar, ya mi cuerpo estaría agujereado.

Ya no hacía falta escuchar las sirenas, el resplandor de las luces me indicaba que ya los carros estaban detenidos no muy lejos de nosotros. Era eso lo que ella miraba, su salvación.

Hice lo más sensato que se me ocurrió en ese momento, la volví a tomar, esta vez la sujeté por el cuello con mi brazo izquierdo, mientras apunté a su cabeza con la pistola en el derecho. En esa maniobra alguien disparó, pero no llegó a tocar a ninguno de los dos. En ese momento me di cuenta que ya podía escuchar. Sonreí y le dije al oído:

-Pronto todo acabará para ti, y quizá también para mi.

Su rostro volvió a ser el de antes, aquella sonrisa burlona de hacía unos segundos, se volvió llanto, ira, desesperación.

Los agentes me amenazaban, pidiendo que la dejara ir. Estaban atrincherados detrás de sus carros. Nosotros estábamos detrás del mio, a unos centímetros de la puerta. Debía llegar al interior y tratar de salir de allí, morir en el intento era mejor opción que ser capturado con vida. Nos iba acercando poco a poco. Los parlantes gritaban que no me moviera, pero sabía que no tenían forma de impedirlo. Un disparo a esa distancia solo podía llegar a ella y quizá luego a mi. Sin ellos darse cuenta, sus amenazas me servían de aviso. En pocos minutos llegarían más agentes, pero esta vez llegarían debidamente armados para la ocasión.

Justo antes de entrar al carro, ella dijo...

-No tengo nada que perder, hace años que me lo quitaste todo. Aquel día cuando desperté en una sala de emergencias, me dijeron que había perdido a mi bebé.

Y sin darme tiempo a reaccionar, puso su mano sobre la mía, la que sujetaba el arma, traté de zafarla pero antes de apartarla logró tirar del gatillo. El impacto hizo que los dos cayéramos al suelo. Rápidamente me levanté, su ya desfigurada cara estaba cubierta de sangre. Empuje su cuerpo lejos de mi para entrar al carro.

Los agentes abrieron fuego, uno de los disparos alcanzó mi hombro, logré entrar al carro, pero las balas ya habían perforado los neumáticos. Era imposible moverme en el. Los disparos seguían lloviendo sobre el carro. No podía hacer otra cosa que agacharme y tratar de que siguieran fallando. Entre ráfaga y ráfaga alcanzaba a devolverles uno que otro disparo hasta que me quedé sin balas.

De pronto, una voz gritó ALTO AL FUEGO...miré de reojo y los policías tenían sus armas apuntando al aire, miré al otro lado y allí estaba ella, parada justo por encima de mi, con la cara ensangrentada y en su mano sujetando la pistola que al principio había soltado al golpearla con la puerta. El disparo no llegó a matarle, solo le hizo un tajo en un costado de la cara. Apuntaba a mi frente, haciendo caso omiso a los reclamos de los uniformados que le pedían que soltara el arma, mientras los vecinos le vitoreaban y pedían que me matara...


4 comments:

*Lin* said...

Wow que historia... voy a tener que leerla completa!!! suena interesante...

*Lin* said...

wow wow wow, doble Ufffff... que buena esta la historia!!! Espero con ansias la parte 10!!

PVilas said...

gracias *lin*, que bueno que te esté gustando...pero no te prometo que el diez llegue hoy o mañana...ya veremos qué pasa... :o)

Anonymous said...

cuanta imaginación...