January 13, 2009

Siguiendo la señal (sin respuesta...)



No le importó ver aquella pistola apuntando directamente a su cuerpo, el odio acumulado de tantos años se apoderó de cualquier pensamiento razonable. Lo único que quería era terminar de una vez y por todas con la vida de aquel sujeto que sólo le había llevado desdicha y sufrimiento a su vida. Pero justo antes de que sus manos pudieran palpar el cuello de González, y apretarlo hasta el cansancio, una bala que le rasgó el brazo derecho le impidió llegar a él. González no había titubeado en disparar al ver como aquella mujer transformada en demonio se acercaba sobre él.

Adolorida por el impacto, Sarah cayó a los pies de su atacante, pero a base de furia y orgullo logró reponerse apartándose a un costado, no soportaba la idea de estar tan cerca de él.

-Imbécil, qué crees que haces. Si vuelves a intentar algo tan estúpido, no me dejarás más remedio que hacerte un agujero en la frente. No te das cuenta que ahora la prioridad es otra.- González le reclamaba a Sarah, quien parecía que poco a poco volvía a recuperar el enfoque. Ella sabía que a pesar de todo González tenía algo de razón. Lo primero que debía hacer era encontrar a Cris, estar segura de que su hijo estuviera sano y salvo, para luego ocuparse de eliminar para siempre su otra preocupación. Porque sabía que solo de esa forma ellos podrían estar completamente tranquilos.

Pero por momentos el odio volvía a nublarle los pensamientos. En su cabeza cayó la idea de que en realidad no necesitaba a González para encontrar a Cristopher, y por tanto no había una razón que le impidiera tratar de eliminarlo. El único que sabía el paradero de su hijo era Wippes. Volteó la cabeza y lo ubicó con la mirada. También trató de localizar la pistola que había soltado unos minutos antes, pero se percató que el matón le seguía los movimientos.

-Está bien, vamos a encontrar a mi hijo.- Le dijo Sarah a González y se movió gateando hasta Wippes, quien seguía en el mismo lugar donde había caído luego de ser disparado por González. Se detuvo medio segundo frente a él, y como poseída comenzó a gritarle y a golpearle.

-Despierta! A dónde llevaste a mi hijo!? Dime!- En esta ocasión la furia se derramaba encima del cuerpo casi inmóvil del Sargento. La sangre de su hombro agujereado estaba sobre un costado de su cuerpo, también en la pared donde se apoyaba, en el suelo, y ahora en las manos de Sarah, quien golpeándolo ya casi sin energías le reclamaba que le revelara el paradero del pequeño. Pero sólo consiguió que el cuerpo del hombre terminara completamente tirado en el suelo. Los gritos pararon por un momento, como para recuperar el aliento, y luego volvió a descargar sus fuerzas sobre él.

Ahora sobre el rostro enrojecido de Sarah había más que furia y sangre, lágrimas se escurrían por su cara marcando un camino y limpiando levemente su frustración. No dejaba de tirar sus puños una y otra vez sobre el cuerpo de Wippes.

-Detente!- le gritó González, que ya había logrado ponerse de pies. -Detente mujer! No te das cuenta que Wippes está muerto?

Efectivamente, la misma bala que había rozado el brazo derecho de Sarah, terminó deteniéndose en la sien del Sargento. La respuesta que Sarah le estaba pidiendo, se perdió en el silencio que de repente nubló aquel lugar...

2 comments:

Carolin said...

Oh my God murió Wippes!!!
Mira los nervios los tengo de puntas. Solo pienso en Cris ojala y todo esto termine bien.

lin* said...

ay madre!! y como van a encontrar a Cris ahora?!??!?!?!!