December 3, 2008

Siguiendo la señal (antes muerta...)



La pierna de González sangraba demasiado, pero eso no le importaba a Wippes, quien seguía interesado en el fondo de pensiones del primero. El dolor del balazo no dolía tanto como el hecho de estar tirado en el suelo, sin muchas esperanzas y sin la menor idea del paradero del niño. El odio que traía con sigo se había multiplicado por diez, casi tanto como el odio y la ansiedad que traía consigo Sarah, quien parada al lado del Sargento no sabía que más hacer para que este le dijera a dónde había llevado a su hijo.

-Que más quieres de mi, tienes que decirme dónde está mi bebé. Déjanos ir, por favor!- Le decía la mujer en tono desesperado. Pero no recibía respuesta, Wippes seguía concentrado en González y en la información que no terminaba de darle.

González estaba consiente de que debajo de él había un arma, pero también estaba consiente de que sus chances desde esa perspectiva eran escasos, además, mientras Wippes no dijera dónde tenía oculto al muchacho, tendría que contener sus deseos de verle muerto. No le quedaba más que resistir los golpes que el Sargento le seguía propinando en el rostro y en la espalda, tiempo que aprovechaba para idear alguna forma de cambiar las cosas a fu favor. Pero el dolor en la pierna le impedía siquiera intentar moverla, el disparo había afectado alguno de sus nervios. Por brillante que fuera su idea, sólo no podría llevarla a cabo, sólo no podría salir de allí.

-No te das cuenta que de una forma u otra descubriré dónde ocultas el dinero, habla ahora, porque para mi esto no es más que una diversión.- Wippes le decía, mientras Golpe tras golpe, continuaba descargando su frustración en el cuerpo de González, pero de la boca de este no salían más que sangre y uno que otro diente. Entre los gritos de Sarah, el sonido de los golpes en la carne ya amoratada del prisionero, al Sargento se le ocurrió cambiar su estrategia, pues era evidente que de esa forma no conseguiría nada, y no le convenía dejar que los minutos se convirtieran en horas. Se detuvo, y le entregó la pistola a la mujer diciendo. -Si quieres volver a ver a tu hijo con vida, dile a tu amigo que coopere conmigo. No nos iremos de aquí hasta tanto ese dinero esté en mi poder. Así que necesito un número de cuenta, una dirección, algún dato confirmable.- Mostrándole un aparato celular que tenía guardado en uno de sus bolsillos.

Ese era el momento que esperaba González, quien no tuvo más energías que las suficientes para tomar la pistola que tenía debajo, y aprovechando que Wippes le daba la espalda, atinó a dispararle dos veces al hombro derecho, provocando que este se abalanzara hacia la ya armada Sarah, cayendo ambos sobre una mesita llena de revistas que había detrás de ellos. Cuando Sarah pudo salir de abajo del aturdido y casi inconsciente Sargento, se dio cuenta que la pistola que ella tenía estaba en el suelo a poco menos de un metro de su alcance, pero González no le iba a permitir tomarla, él había logrado sentarse, y apoyado contra una pared, tenía su arma apuntándole a la cabeza.

-Quédate quieta y escucha!- Le dijo González con la voz cortada y con el rostro bastante pálido. -No estoy aquí por Wippes, no estoy aquí por ti, y mucho menos por mi. Vine a llevarme a Cris. Hasta hace un rato tenía claro que no te necesitaba para llegar al muchacho, pero para mi pesar, ahora no puedo decir lo mismo. Dada mi actual condición, tendrás que ayudarme a encontrarlo, no solo por tu propio bien, sino por el bien del niño. Piensa bien lo que te estoy diciendo, ya tienes claro que Wippes no es mejor que yo, y que conmigo Cris tendrá un mejor futuro.-

-Crees que estoy loca!? Me estás pidiendo que te ayude a robarme a mi hijo... No eres más que un criminal, un asesino; antes de que te lo lleves prefiero estar muerta!- Le respondió con los ojos rojos de ira, empapados de lágrimas, y con cientos de demonios apoderándose de su mente, al tiempo que se abalanzó como una fiera sobre él...
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Imagen: cortesía de yahoo search, y retocada por pvilas...

3 comments:

Carolin said...

Admiro a Sarah, con uñas y dientes defendiendo a su hijo. Que cómico es González pidiéndole ayuda a Sarah jejeje

Tremenda historia Pedro ni idea tengo en que desencadenará todo esto.

Un abrazo.

Mamá said...

Muy bueno gordo, y qué sigue?

lin* said...

uuuuuuy se revelo sarah!!!